Los tres maestros

A toro pasado

 

El verano estaba naciendo con cierta arrogancia, no quería dejar caer su calor por el Toledo milenario. Y la plaza de toros monumento a otras épocas, cobraba tradiciones.

Como español que eres  (permite dudar si lo eres, ya que tu DNI no demuestra nada), deberías al menos comulgar con lo siguiente:

La vida es traicionera y puñetera, y en una mala esquina a borde de un accidente, pelea o enfermedad, nos esperará la muerte. Ricos o pobres la misma señora nos acompañará del brazo, el día menos pensado.

Al toro de lidia, criado y mantenido como si de un rey se tratara, ¡Que más quisiera un humano de gozar de tal alimentación y asistencia sanitaria!, se la da una oportunidad de morir. Unos lo comparan con la lucha de gladiadores, con una fiesta retrograda. Fiestas retrogradas las hay  y cada vez más, que  para contentar a las minorías, se desprecia a las mayorías. Pero la fiesta del toreo, es un homenaje al toro. Toro bravo y noble, al que se le da la oportunidad de morir luchando, combatiendo hasta el último aliento. El torero le respeta, el público le respeta, la muerte envidiosa sufre al ver ese pacto. Y el toro cuando enviste hace que hombre cobarde, ignorante y melancólico de tradición, de raíces, mire a otro lado, apague el televisor, o grite no a la muerte.

Cuantos enfermos terminales, darían lo que les queda de vida, por enfrentarse a su propia enfermedad, con las manos desnudas tan solo y con toda su esencia de hombre, sin lamentarse. Y es que el toro de lidia al igual que todos nosotros, ya estamos enfermos de muerte nada más nacer, y de momento no hay cura. Noble tradición torera a la que solo unos pocos afortunados pueden jugar con la letal compañera, sin retroceder ni apartarla la mirada.

de nuevo el protagonismo en el que la vida y la muerte salen al ruedo en forma de pasodoble, sangre y arena. La mirada altiva de un alcázar que preside desde hace siglos la capital milenaria, daba la aprobación para que comenzara el espectáculo.

Ciertamente es, que el espectáculo de los toros no goza de todo el populismo y sentimiento que se merece. Hemos evolucionado y hasta los animales tienen derecho a una vida digna. Pero de verdad lo que ofrece el toreo es una muerte digna. Expliquémonos. Uno nace, crece y muere en una sinfonía a veces carente de espectadores. Por poner un simple ejemplo, el de esa ave de corral que vive en una jaula minúscula toda su melancólica vida, para una vez engordada ser electrocutada, sin el menor honor y sin ninguna muestra de humanidad. Lo mismo que las personas aquejadas de enfermedades terminales, a los que el ruedo de su muerte se estrecha sin sonido de trompetas y a golpe de medicamento.

Permítame el señor lector, ser torero y toro por una vez y darle un sorbo a la vida. Ahora todos estamos “IPAD-tizados” que también idiotizados, consumidores de cubiertos y servilletas desechables, amigos de lo correcto y lo propio, copiadores de las asépticas costumbres del vecino, ya se nos ha caído el capote y la montera de nuestras

Dulce tarde de Toros en Toledo, con los diestros, El Juli, Enrique Ponce y Castella. Maestros y danzantes de la vida, valientes que abofetean a la muerte en un ruedo, compañeros fraternales de un toro, al que han de homenajear y respetar el último día de su vida. ¿Quién prefieres que te ayude a abandonar este mundo? seguro que eliges un familiar o un amigo muy cercano.

La polémica está servida, la tradición española ligada a la muerte, pero únicos en el mundo en hacerla nuestra, en celebrar la vida, el momento. Gran faena, gran trabajo, otra tarde en que la pérfida muerte abandonó la plaza con la cabeza gacha. Fantásticos toros que ahora pacen, junto a nuestros antepasados, que también exprimieron  sus vidas, hace ya tantos años.

 

Saludo a la sombra

Saludo a la sombra

Pase de rodilla

Pase de rodilla

Miradas

Mirándose

Estampa de toreo

Preparando la faena

Toreo libre y oro

Toreo

Arte y fuerza

Recibiendo

duelo

Puro Toreo

Escena de la cuadrilla

Escena de la cuadrilla

Carrera

Soy el toro

Los tres maestros

Paseo Triunfal

@by Rubén García Codosero



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